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| YEMAYA |
La mitología es un
conjunto de mitos: relatos que forman parte de una determinada religión o
cultura. También se les denomina mitos a los discursos, narraciones o
expresiones culturales de origen sagrado, y que posteriormente fueron
secularizados y tratados como discursos relativos a una cultura, a una época o
a una serie de creencias de carácter imaginario.
Los mitos son relatos
basados en la tradición y en la leyenda, creados para explicar el universo, el
origen del mundo, los fenómenos naturales y así como también para cualquier
suceso para el cual no haya una explicación conocida. Sin embargo, no todos los
mitos tienen por qué tener este propósito explicativo. Igualmente, la mayoría
de los mitos están relacionados con una fuerza natural o deidad, pero muchos son
simplemente historias y leyendas que se han ido transmitiendo oralmente de
generación en generación.
El término se suele usar
más frecuentemente en este sentido para referirse a las religiones fundadas por
sociedades antiguas, como la mitología griega, la mitología romana, la
mitología escandinava, las mitologías de los pueblos indígenas y en el caso que
nos ocupa en esta ocasión la mitología d ellos yoruba africanos. Sin embargo,
es importante recordar que, mientras que para algunas personas estas son solo
meras fábulas, otros las consideran religiones (neopaganismo, santería…).
A la llegada de Cristóbal
Colón, los pueblos indígenas tenían sus dioses y sus mitos para explicar el
mundo que les rodeaba. Los grandes esfuerzos a los que fueron sometidos y las
enfermedades que trajeron los emigrantes europeos diezmaron la población.
Viéndose los españoles obligados a
buscar otra mano de obra y así comenzó el infame comercio de esclavos
africanos. Estos trajeron sus creencias y su visión del mundo. Actualmente, los
hispanos se ven influenciados por el cristianismo, las religiones indígenas y
la mitología africana.
Una de las divinidades más importantes en la religión Yoruba es Yemayá que todavía, en nuestros días, venerada en distintos países del Caribe y Estados Unidos.
Yemayá, o Jemanjá,
también llamada Yemanyá (Yemọya en Nigeria, Iemanjá es la orishá (es una
divinidad hija y manifestación directa de Olodumare, el Creador Supremo) del
pueblo egba, divinidad de la fertilidad de la mitología yoruba, originalmente
asociada a los ríos y desembocaduras. Su culto principal se estableció en
Abeokuta después de migraciones forzadas, tomando como soporte el río Ògùn de
donde se manifiesta en cualquier otro cuerpo de agua.
La diáspora africana fue
el éxodo de personas de origen africano y de sus descendientes hacia diferentes
lugares del mundo, al principio hacia Oriente Próximo, posteriormente Europa y
desde entonces, mayormente, hacia América. El término se ha usado
históricamente, y en especial, a los descendientes de africanos que fueron
esclavizados y embarcados hacia América como parte del comercio atlántico de
esclavos. Yemayá se asocia con los mares en el Nuevo Mundo. Con el sincretismo
de otras divinidades y de influencias europeas, fue imbuida de incontables
atributos y poderes en una gran variedad de cultos incluso en el cristianismo
se sincretiza con Nuestra Señora de Regla. Su arquetipo maternal se consolidó
sobre todo como Madre de todos los Orishás. Yemayá representa el poder
progenitor femenino; es ella que nos hace nacer, divinidad que es maternidad
universal, la Madre del Mundo.
Yemayá", nombre que
deriva de la contracción de la expresión en yoruba Yèyé omo ejá ("Madre
cuyos hijos son peces") o simplemente Yemọya en referencia a un río
homónimo adorado en los primórdios del culto de este Orisha. En Nigeria, Yemọya
se pronuncia con el sonido de "djá" en la última sílaba. La versión
hispana ampliamente más aceptada es la de Yemayá proveniente de la Santeria.
MITOS DE YEMAYA
Yemayá es la primera de
las deidades que nació cuando Olodumare decidió crear el mundo, al terminar de
calmar el fuego con agua, de allí nació su relación con el agua (Yeyé: Madre,
Omo: hijo, Ella: peces), es por ello que se le considera la reina de las aguas
y de la vida.
Posteriormente, Yemayá
fue casada con Olofin Oduduwa creador del mundo y rey de Ifé, con el cual tuvo
diez hijos. Yemayá, cansada de la
vivencia en la ciudad de Ifé gobernada por el marido, decide huir hacia el
Oeste, a la "tierra del atardecer".
Antes de vivir en el mundo,
Yemayá había recibido, de Olokun (Es el Orisha del océano, representa el mar en su estado más aterrador. Es el dueño de las profundidades del mar. Es andrógino, lo mismo hombre que mujer), una vasija conteniendo un preparado mágico
con la recomendación de que, si algún caso extremo se sucediera, Yemayá lo
quebrara en el suelo. Yemayá, que ya se había instalado en el atardecer de la
Tierra, fue sorprendida por el ejército de Olofin Oduduwa que estaba buscándola.
En vez de dejarse capturar, quebró la vasija con el preparado conforme las
indicaciones que había recibido. El preparado mágico, al tocar el suelo, hizo
nacer, en el mismo lugar, un río que llevó a Yemayá nuevamente para okun, los
océanos de Olokun donde fue acogida.
Otro mito sugiere que fue
casada con Okere, rey de Xaki, ciudad localizada al norte de Abeokuta.
Este mito parece complementar sus andanzas después de la fuga de su boda con
Olofin Oduduwa. El mito se inicia con Yemayá instalándose en Abeokuta que sería
la tierra del atardecer del mito anterior, con
la presencia de la vasija con el preparado mágico de Olokun . Yemayá que
"continuaba muy bonita", despertó el deseo de Okere que le propuso
boda. La unión se sucedió con tal que Okere en ninguna situación expusiera el
tamaño de la inmensidad de sus senos al ridículo. Pero Okere cierto día retorna
ebrio para casa y tropieza con Yemayá que el recrimina, y este no teniendo
control de las facultades o emociones, grita ridicularizándole los senos.
Yemayá huye en disparada, ofendida con el hecho de Okere, que le persigue. En su
fuga, Yemayá tropieza quebrando la vasija que le fue entregue y de ella nace el
río que le ayudará a llegar hasta el mar. Okere no queriendo permitir la fuga
de la mujer se transforma en una colina que impide el camino para cualquier
dirección. Yemayá una vez con su ruta hasta el océano bloqueada, clama por el
más poderoso de sus hijos, Changó. Entonces, llegó Changó con lanzó su rayo sobre la colina Okere que se abrió en dos y. Yemayá se fue para el mar de su madre Olokun. Y ahí quedó y rechaza, desde ese momento a volver en Tierra
RelataSandra Madeiro que cuando
Yemoja vino del orun [mundo ancestral] para el aiye [planeta Tierra], al llegar
descubrió que cada orisha ya tenía su dominio en la tierra de los hombres, y
nada había sobrado para ella. Se quejó con Olodumare [dios creador], que dio a
ella el deber de cuidar de la casa de su marido Obatalá [rey de las ropas
blancas], de su comida, de su ropa, de sus hijos. Yemoja se rebeló. Ella no
había venido del Orun para el aiye para ser ama de casa y doméstica. Y tanto
habló, tanto reclamó, que Obatalá fue quedando perturbado, hasta que finalmente
enloqueció. Al ver su marido en ese estado, Yemoja pensó en la actitud que
Olodumare iría a tener con ella cuando llegara del Orun. Y buscó los mejores
frutos, el aceite más claro, el pez más fresco, el ñame más más bueno, un arroz
bien blanco, los mayores palomos blancos, la nuez de kola más nueva, el mejor
atare, ekuru acabado de cocinar, ori muy bueno, los igbin más claros, orógbó
blando, agua muy fría, y con eso trató la cabeza de Obatalá. Él fue mejorando
con los ebós, y un día quedó completamente curado. Olodumare llegó del Orun
para visitar a Obatalá. Habló a Yemoja que había visto todo lo que había
acontecido, y le dio la enhorabuena por haber curado tan bien la cabeza de su
marido. De ahí en adelante, Yemoja iría a ayudar los hombres que hicieran malas
elecciones de ori [destino, fuerza vital], a mejorar sus cabezas, con una
ofrenda determinada por el oráculo de Ifá, a través de Orunmila [dios del
destino de los hombres]"
Este mito es csobre cómo Yemaya se convierte en cabeza de los orishas:En el comienzo del mundo,
los orishás y hombres confabularon contra Yemayá, que entraba en la
tierra. Olodumare dijo a Obatalá: 'Vaya a ver de que acusan a Yemayá.'
Elegua, que oyó la orden recibida por Obatalá, dijo a Yemayá: 'Consúlte con
Ifá para que usted confunda todos sus enemigos.' Yemayá siguió el consejo de
Elegua, consultó Ifá y este indicó que ella hiciera un ebó (sacrificio) de
carnero. Obatalá llegó a Ilê Ifé, la aldea de los orishás y de los hombres y,
mientras todos hablaban, Yemayá salió del mar y avanzó hasta el grande Orishá,
mostrándole la cabeza del carnero. Obatalá pensó: 'Es la única que tiene
cabeza!', y confirmó su poder y grandeza.
Otro atributo o símbolo
muy utilizado y presente en la interpretación de Yemayá es la luna. R. Prandi
relata que Yemayá habría creado la luna para salvar el sol de extinguirse, él
registra:
"Orum, el Sol andaba
exhausto. Desde la creación del mundo él no había dormido nunca. Brillaba sobre
la Tierra día y noche. Orum ya estaba a punto de extinguirse, de borrarse. Con
su brillo eterno, Orum maltrataba la Tierra. Él quemaba día después de día. Ya
casi todo estaba calcinado y los humanos ya morían todos. Los Orishás estaban
preocupados y se reunieron para encontrar una salida. Fue Yemayá quien trajo la
solución. Ella había guardado bajo la falda algunos rayos de Sol. Ella proyectó
sobre la Tierra los rayos que había guardado y mandó que el Sol fuera
descansar, para después brillar de nuevo. Los débiles rayos de luz formaron
otro astro. El Sol descansaría para recuperar sus fuerzas y mientras eso
reinaría Oxu, la Luna. Su luna fría refrescaría la Tierra y los seres humanos
no perecerían en el calor. Así, gracias a Yemayá, el Sol puede dormir. A La
noche, las estrellas velan por su sueño, hasta que la madrugada traiga otro
día".
En su asociación a los
mares, Yemayá a través de la luna y sus fases juntamente con la fuerza del
viento, que agita las aguas, controlaría las mareas. P. Iwashita al discutir el
arquétipo de la maternidad y femenino afirma que "Por su parte el más
importante símbolo para la Anima es la luna, a causa de la relación entre sus
diferentes fases y el ciclo menstrual en la mujer".
Correlacionada por lo
tanto con Yemayá, la luna representa aún la zona nocturna, inconsciente, obscura
de la psique humana, pulsos adormecidos, pero que reviven en los sueños, en
las fantasías y en el deseo imposible, al contrario del sol.
CULTO, CORRESPONDENCIAS Y RITUALES
El culto a Yemayá está muy extendido en el Caribe Antillano, Venezuela, Brasil, entre otros países y regiones. Se le venera bajo su figura de diosa africana en la religión yoruba y la santeria o como La Virgen de Regla del catolicismo.
Entre los órganos del
cuerpo sobre los que ejerce mayor influencia están: el útero, el hígado, el
pecho y las nalgas.
Entre sus hierbas y ofrendas están: el culantro, la malanga, la sábila, sandía, flores
blancas, miel, albahaca, aguacates, aguardiente, perfumes, el molondrón o quimbombó con bolas de plátano verde o ñame, plátanos, naranjas, pescado, etc. Las ofrendas generalmente se deben hacer en el mar, pero si no vives cerca del mar y tus intenciones son sinceras puedes utilizar una fuente con agua cristalina o agua con sal para realizar tus rituales e invocaciones.
Los
collares que llevan sus devotos los componen 7 cuentas de cristal y 7 azules hasta completar el largo deseado.
Sus colores son el azul y el blanco.
Día de la semana: el sábado
Rosas de color blanco.
A esta diosa suelen
dirigirse oraciones que tienen como finalidad el buscar compasión, fertilidad,
sabiduría, riquezas, inspiración, embarazos, fuerza femenina, amor, protección
o simplemente riquezas naturales; todo lo cual se pide, mediante la realización
de un ritual que acompaña a la propia oración.
Oración de Protección
Oh mi poderosa Orisha
Yemaya, soberana de las aguas,
Inunda nuestro cuerpo con
tu sagrado manto,
Mi divina madre, limpia
nuestras auras y abre los caminos,
Para que gocemos siempre
de tu fiel protección,
Crea una coraza que
impida el paso de nuestros enemigos,
Evita en todo momento que
el mal nos aceche,
Purifica nuestro cuerpo y
guía nuestro espíritu,
Para que siempre
prevalezca la presencia del bien,
Y que el mal sea
controlado en todo momento,
Protegemos con tus manos
de madre y ampáranos,
Tu que eres la más grande
protectora de la humanidad,
Escucha mi humilde ruego,
que dejo ante tus pies,
Salve Yemayá, Reina de
los Mares.
A la hora de invocar a
Yemayá con ánimo de recibir su bendición y protección, será necesario que sigas
paso a paso este ritual, donde deberás dirigir alguna oración a la
diosa.
- Escribe el deseo que necesitas que se cumpla en un folio en blanco.
- Obtén una medalla de la diosa para el ritual y colócala encima del folio.
- Reza la oración que te sepas en honor a la diosa y repítela 3 veces.
- Enciende una vela blanca con fósforos.
- Pon alrededor siete flores de color blanco.
- Deberás repetir este ritual durante 9 sábados y guardar la medalla junto al papel.
Sólo resta esperar que Yemayá cumpla nuestro deseo en poco tiempo.

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