La República Dominicana es conocida a nivel internacional como cuna del Merengue hasta ser declarado por la Unesco en 2016 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo cual es un orgullo nacional. Sin embargo, conviven con el
merengue otros ritmos en distintas regiones del país. Uno de ellos es El Atabal
o Música de Palos, producto de la herencia africana de los esclavos traídos a
la isla en la época de la colonización y de sus descendientes que se mantiene hasta nuestros días por las tradiciones culturales y nos conecta con nuestras raíces negras y nuestros ancestros.
El palo es la música
afroamericana que utiliza tambores largos (palos), idiófonos y canto. Con
raíces en la región del Congo, en África Central.Los atabales o palos, que
son los instrumentos primarios de la música de palos, son instrumentos
folklóricos de origen africano. Los palos son tambores que se usan en grupos de
dos o tres, tienen diferentes tamaños y reciben nombres diferentes: al tambor grande
se le conoce como palo mayor, al segundo más grande se le llama Alcaguete o
palo menor dependiendo de la región del país, y al más pequeño se le conoce
como La Chivita. Sin embargo, es necesario decir que estos nombres y el número
de palos usados, depende en la región en que uno se encuentre. En el grupo de
tres (usualmente en la región Este y Cibao Oriental), hay un palo mayor y dos
alcahuetes, uno con una anchura un poco más grande del otro. En el grupo de dos
(en las regiones centro-sur y suroeste), hay un palo mayor, y un alcahuete.
Todos los palos tienen un cuerpo de madera con un solo parche de piel. La piel
es de un chivo o vaca según el área y fijado con clavos a un anillo de madera.
El anillo puede estar fijado a el palo ahuecado por clavos o por cuerda atada a
clavijas. Para estar en melodía, son templado primero con fuego y luego por
fuego o bombillas calientes. Los palos son tocados con dos manos mientras es
sostenido entre las piernas y amarrado por la cintura con una soga.
La música de palos se
toca con dos o tres palos o atabales que son acompañados de güiras o guayos, y,
en ciertos casos, de maracas y panderos. También hay un palero en el grupo que
canta versos de una canción mientras toca su palo, a la vez, y los demás
paleros y el público cantan el coro de la canción. Esta práctica del canto de
versos por un músico, seguido por un coro, enfatiza sus raíces africanas, ya
que se hace una forma de llamado y respuesta que es muy particular de varios
géneros musicales de diferentes regiones en África y de la diáspora africana.
Algunas canciones son mayormente religiosas y se cantan al principio de los
festivales, mientras que otras, las que se consideran de regocijo o
entretenimiento, se dejan para tocar más tarde en el evento cuando aumenta lo
secular.
En las fiestas a los santos y otras ceremonias donde se toca la música
de palos, las invocaciones de espíritus o de santos son muy comunes. Los palos
se tocan con las manos y cada palo tiene un ritmo diferente.Según, Dagoberto Tejeda sociólogo-folclorista dependiendo el propósito los atabales se pueden
clasificar en Palos mágicos-religiosos y en Palos ceremoniales.
Los
mágicos-religiosos son aquellos en los cuales se le rinden cultos a santos y en
los ceremoniales se hacen rituales para recordar a los fallecidos (nueve días,
cabo de año). Agrega que los palos festivos se bailan y se cantan; en lo
religioso es para cumplir promesas o dar gracias y los palos de muertos se
tocan para recordar la memoria de un difunto. El baile es de pareja pero usualmente van sueltos; el hombre persigue a la mujer mostrando su papel de conquistador aunque muchas veces es la mujer que dirige la secuencia de movimientos. Existen regiones en donde este baile se hace con mayor aproximación física entre las parejas, bailando abrazados. Sin embargo, se dice que este último ocurre como forma de regocijo o baile social, mientras que el baile de palos en el que las parejas van sueltas, es considerado como un baile de respeto. El baile es muy elegante debido a la postura que debe ser erecta y firme, con gran movimiento en los pies y un poco en los brazos. En el baile de palos, no hay movimientos de caderas. Aunque existan variaciones de acuerdo a la región, éstas son mínimas y tienden a ser sobre la intensidad de los pasos y la posición de brazos, ya que a lo largo del país, los pasos y estilo de este baile son bastante similares.
En términos rítmicos la
diferencia entre palo festivo, religioso y para los difuntos se encuentra en la
ausencia o presencia de la güira. Los palos de muertos se tocan despacio o
lento como si fuera más bien un quejido, no se cantan, y estas fiestas también
son conocidas como velaciones o noches de velas.
Los palos o atabales son
indispensables para todos los rituales de la religiosidad popular dominicana ya
que estos representan la voz del santo patrón, de ahí se deriva que sean
considerados como instrumentos “sagrados”. En el suroeste de República
Dominicana son llamados “palos del Espíritu Santo” en honor a la cofradía
enorme del Espíritu Santo de San Juan. Por esta razón tal como explica la Dra.
Davis: “en algunos sectores del valle de San Juan los palos son bautizados en
un acto considerado aún más importante y sagrado que el bautizo de un ser humano”.
Una de las celebraciones
mágico-religiosas más emblemáticas es San Miguel Arcangel o Belié Belcán el 29 de septiembre. A ritmo de palos, a lo
largo de las principales regiones del país los devotos se reúnen y entre
bailes, velas, tabaco y ron, ataviados con paños de colores rojo y verde
manifiestan su adoración y agradecimiento al Santo, aunque algunos folcloristas cuentan
que también se aprovecha la ocasión para invocar seres del más allá.
Los Atabales o Música de Palos, generalmente se asocia a la santería, brujería, hechicería, magia y vudú, aunque no necesariamente sea este el propósito.Es parte de nuestra identidad cultural y como tal debemos verlo, aceptarlo, promoverlo y defenderlo.
Te invito a disfrutar de la música de palos de la mano de uno de los más reconocidos representantes del Merengue Dominicano.
Te invito a disfrutar de la música de palos de la mano de uno de los más reconocidos representantes del Merengue Dominicano.

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